martes, 23 de julio de 2013

Confusión emprendedora (y empresaria)

Cuando se dice que “los números no mienten” es porque así es. Los números reales, fríos, sinceros, no esos números trabajados a nuestra conveniencia (por desconocimiento o por no querer saber la realidad). Los números nos enfrentan con crudeza, nos dicen en dónde estamos, cuáles objetivos se cumplieron, o cuán cerca o lejos estamos de cumplirlos.

La confusión generalmente se encuentra en no saber distinguir entre ventas y rentabilidad. ¿Si te ofrezco el 30% de participación en las ventas es lo mismo que si te lo ofreciera en las ganancias? ¿Te llevarías lo mismo? ¿En cuál de las dos alternativas te llevarías más?
Cuando hablamos de ventas hablamos de ingresos, de lo facturado, pero, cuando hablamos de ganancias, hablamos de lo que nos queda luego de restarle a los ingresos todos los costos e impuestos.
Por ejemplo: ingresan 100.000, de costos e impuestos tengo 70.000, la ganancia es 30.000 (obviamente en forma muy sencilla).

Leyendo una revista de negocios que siempre habla de start-ups lo que se resalta es cuánto facturan al año y cuánto se espera facturar. Sinceramente si tuviera que analizar esos emprendimientos preguntaría: ¿cuánto facturan? ¿cuáles son los costos? ¿cuánto ganan? (siempre hablando de números claro). Una empresa puede facturar 1.000.000 al año y puede estar en pérdida, ni siquiera tener ganancias.

Emprendemos para ganar plata. Esa es la realidad. Si no estás analizando bien tus números o no te pusiste a pensar en ellos, este es el momento. Tal vez es necesario incrementar las ventas, o bajar los costos, o ambos, o cambiar el modelo de negocio, etc. Es mejor saberlo y tomar una decisión.

Por último, por más chiquito que sea tu emprendimiento, si te comparás con otros, tené en cuenta que no todo lo que brilla es oro.

¡Éxitos!